Una Posta que encontró la fórmula para volverse destino

La calidad de su servicio, su compromiso con el turismo sustentable y una ubicación privilegiada al pie del cerro de siete colores, hacen de este hostal un sitio digno de ser tenido en cuenta cuando el viaje se orienta hacia las maravillas visuales e históricas del extremo norte argentino.

Una posta es un lugar de paso. Una escala en un viaje que no comenzó ni terminará en ese punto impreciso, del que al final del recorrido sólo quedará, si acaso, una vaga sensación de gratitud por la breve tarea cumplida. Pero la Posta de Purmamarca desafía esa definición hasta transformar su propio nombre en una paradoja. Y lo hace con esos sólidos argumentos que lo convirtieron en un hostal de referencia insoslayable para quienes se aventuraron a visitar ese remanso de historia y paz que aflora a la vera de la ruta 52, apenas unos kilómetros al oeste de la ruta 9, en el inicio del serpenteante camino que desemboca en el Paso de Jama. (…)

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